domingo, 17 de julio de 2016

La Psicología Social





Hola a tod@s

Hoy me gustaría hablaros sobre la Psicología Social. Como tal, es una ciencia que estudia los  pensamientos, los sentimientos y las conductas de las personas. Esta área de investigación psicológica es una de las cuatro grandes ramas de la psicología, que también pertenece o forma parte de manera importante de la Sociología.
Desde su método empírico de investigación, la Psicología Social quiere dar respuesta a cuestiones como: La Motivación, La Agresión, Comunicación de Masas, Propaganda y Persuasión, Conformidad, Ayuda y Altruismo, Prejuicios, Dinámicas de Grupo, Diferencias y Semejanzas entre sexos, La atracción, ¿por qué la gente se gusta mutuamente? y un largo etcétera. Prácticamente, si la Psicología Social demuestra que tener intereses y valores  compartidos es más importante que compartir similitudes étnicas, raciales o familiares, está demostrando (desde su método de investigación: experimental, métodos de correlación, métodos observacionales, modelo de ecuaciones estructurales…) que las apariencias visibles son secundarias al contacto humano. Por tanto, las apariencias engañan, y tener orientaciones de vida similares, lazos emocionales adquiridos o gustos en común, es mucho más vinculante que compartir nacionalidades o rasgos etnográficos. De aquí,  se perfilan conceptos como el prejuicio, la integración, el atractivo físico, el amor, etc.  
La Psicología Social intenta descubrir las leyes o las condiciones por las que se tutela o dispone la coexistencia entre personas, para ello pretende establecer patrones de comportamientos de las personas dentro de los grupos sociales, como por ejemplo en las instituciones civiles, profesionales o de entretenimiento. Estas preguntas que nos hacemos los psicólogos bien pudiera ser compartidas por sociólogos, como hemos dicho, pero también por antropólogos,  o economistas (al preguntarse sobre las crisis económicas, el estatus social, etc). Preguntas que quieren dar respuesta de cómo una persona es influenciada por el grupo y como esa persona piensa y siente con respecto a otras personas  o al grupo y su consecuente actitud ante el ente social.  En este sentido, por ejemplo, obtendríamos respuestas de cómo nuestra memoria se ve influenciada por nuestro medio social (aprobar exámenes, trabajar eficazmente), también a problemas de nuestra manera de sentir y actuar, muchas veces reflejado en nuestro Sistema Judicial y la promulgación de nuestras leyes, teniendo cada país sus particularidades. Y también los conocimientos de esta disciplina se aplicarían en comprender problemas que surjan de nuestro rendimiento laboral, diferencias entre mujeres y hombres o conflictos en las áreas medicas. 

 

 









En esta última área, los conflictos en el área médica se refieren a la psicología de bienestar, conductas de riesgo para la salud, comportamientos y acciones que previenen enfermedades, conductas en la enfermedad, y los sentimientos o emociones de las personas con respecto a la enfermedad y tratamiento suministrado. Cuáles son los factores psicológicos que contribuyen a la percepción e interpretación de la enfermedad, la búsqueda de cuidados médicos, tratamiento o los esfuerzos por recuperarse. Y si no es así, porque hay personas que continúan dañándose la salud con sus malos hábitos en la comida, la bebida o el fumar. Para estas preguntas sobre el bienestar de las personas hemos de tener en cuenta cuatro motivos clásicos enunciados por la Psicología Social.
Hay cuatro factores clásicos que hacen necesario el estudio sobre la enfermedad y la salud y sobre los aspectos conductuales que tenemos hacia este problema. El primero es que la salud y la enfermedad son universales, las experiencias en este sentido son compartibles transculturalmente; sin embargo, las diferencias culturales podrían producir diferentes teorías del enfermar, o diferentes instituciones tendrían modos y procedimientos distintos y específicos de actuar ante la persona enferma, y habría otras maneras de practicar la psicología sanitaria  por estas diferencias culturales.  El segundo factor en esta área sobre “los conflictos en el área médica” es que los aspectos de la enfermedad y la salud son tan sociales como lo son los aspectos conductuales o comportamentales propios, por eso, las creencias sobre la salud y la enfermedad son parte de acervo cultural de cada país. El tercer punto es que la salud y la enfermedad son una parte fundamental de nuestro progreso y desarrollo humano tanto físico, psicológico como de avance social (como la salud económica de un país). Son sentidos como parte de nuestro proceso existencial afectando a nuestras percepciones endopsíquicas y reacciones emocionales. Por último, el estudio de la salud y la enfermedad nos permite hacer relaciones conceptuales sociales y psicológicas con respecto a los procesos biológicos que muchas veces van en paralelo a nuestra forma de ser.
Estos conceptos que maneja  la Psicología Social se refieren a varias áreas de intervención, como a los Procesos Cognitivos que procesamos a la hora de tratar la información de los peligros de la enfermedad. La Interacción Social o cómo los pacientes, psicólogos sanitarios o médicos interactúan unos con otros con respecto a cuestiones de salud. También se examina la consistencia o no de los comportamientos sociosanitarios entre actitudes y acciones (hechos), entre la prevención y la irreflexión en la praxis sanitaria. Otra área de intervención es el llamado Desarrollo, o como las ideas sobre la enfermedad y la salud se originan y proliferan, o de cómo desarrollamos ideas y reacciones emocionales desde nosotros mismos y de otros con respecto a la enfermedad y salud. Desde otra área de investigación la Psicología Social se interesa por los cambios en la prevalencia e incidencia de la enfermedad, es lo que se denomina la Epidemiología.
La Epidemiología o el estudio en una población determinada con un número de casos de personas afectadas por una enfermedad permite identificar importantes problemas sociosanitarios. La prevención tiene un aspecto biomédico importante, buscando causas y efectos, y la aproximación comporta mental busca encontrar paliativos para reducir los riesgos de esas conductas insalubres y su incidencia en las estadísticas  (disease rates) anuales del Ministerio de Sanidad.

Hay varias fases en nuestra conducta y pensamiento a la hora de afrontar la enfermedad.
  • 1. La primera fase es generalmente la fase de evaluación suspicaz (appraisal phase), donde hacemos una primera aproximación a la experiencia de enfermar, primas señales o síntomas que nos advierten que algo anda mal, no con cierta negación de los hechos y indolencia a la hora de actuar. 
  • 2. Si los síntomas se perfilan y demarcan distinta y claramente, entramos en la fase de la enfermedad. 
  • 3. La decisión de buscar ayuda nos pasa a la fase que los psicólogos llaman de “utilización”, un período de tiempo que termina cuando aparecemos en la clínica médica o en la consulta de psicología. 
  • 4. Una vez que contactamos con el profesional, una nueva etapa comienza: la de diagnóstico y tratamiento, poniéndonos manos a la obra.

Diversos agentes, motivos o  razones que conducen a la búsqueda de cuidados sanitarios son claramente sociales, y sentir la necesidad de comprobar la naturaleza del síntoma que nos espuela es de hecho un proceso social. Las representaciones que tengamos sobre la enfermedad son muy probablemente ideas bastante aproximativas e insuficientes acerca de las causas, la identidad, o  las expectativas sobre su curación y control por nuestra parte, pero son nuestras, y por nuestra parte hemos de tomarlas en cuenta en su justa medida. Por tanto debemos de escucharlas, pero en un diálogo entre paciente y profesional. Porque recientemente, se está evaluando desde la Psicología Social un fenómeno de resistencia problemática con respecto al cumplimiento de un tratamiento prescrito por un facultativo, por no tener en cuenta el llamado “marco de autorregulación cognitiva”, donde cada paciente es agente activo en la búsqueda de soluciones a su enfermedad, dando sentido a su condición de enfermos y actuando de acuerdo con su representación de la enfermedad.
Por eso, hemos de tener en cuenta un factor muy importante a todo lo dicho: un individuo es social y personal a la vez, porque lo humano y lo social están estrechamente relacionados. Esto se entiende a su vez como la interacción desde las dimensiones de lo real (el mundo externo) y de lo imaginario (nuestro mundo interno, las hipótesis intuitivas personales que avanzamos sin comprobar científicamente). Tan real como cuando hablamos con otras personas en el momento de una conversación, pero también tan imaginario como cuando este mundo social es percibido en nuestras cabezas de manera virtual, cuando vemos la televisión o cuando soñamos.
Con este queremos decir que el ente social no es una entidad física extracorpórea, sino que al seguir unas normas sociales y culturales internalizadas, lo social se hace intrapsíquico para cada persona.









Para finalizar, me gustaría hacer un comentario sobre las fotos expuestas en este artículo. Es la piña de gente que se forma en Los Castellets. Yo veo una especie de concepto bastante usado por las Ciencias Sociales, y por supuesto, por la Psicología Social, que es el de "tejido humano", haciendo referencia a la metáfora de la sociedad que sostiene, protege o nutre al individuo. No como en la película de Matrix, pero sí como que cada persona cuenta en sí misma pero unida sobre una unidad mayor de hermanos, padres, tios, primos, abuelos, compañeros, amigos o vecinos, tanto si estamos en contacto directo con todas estas personas o no. Es como una estructura donde crecemos y nos desarrollamos, aunque muchas veces nos quejemos o la critiquemos (no en plan Matrix, espero). Y ya sabemos que ni el dinero crece en los árboles ni los trabajos se crean por ciencia infusa. La obra social está en la base de la matriz interna de base para toda persona.

David Norberto Gascón Razé. 
Psicólogo en Madrid  
Tel: 636 55 45 62 
Email: dnd.gascon@cop.es
Página Web: http://www.psicologo-davidgascon.es